Edvard Munch, fósiles y la despedida.

10 01 2011

a-ha en la biblioteca, Take me on!!!

Después de aquellos momentos inolvidables entre Oslo y yo comenzaba el frío a despedirme con dulzura. Y no podía irme de esa hermosa ciudad sin darle una visita a otro de mis pintores favoritos, para ser honesto mi otro pintor favorito (de la vieja guardia, claro) y hasta ahí llega la lista. Edvard Munch es el poseedor de mi ferviente admiración desde hace años, casi desde el tiempo en que caí enamorado de Amedeo Modigliani. Así que decidí pasar mis últimos días en Oslo con Munch, admirar secretamente a Lady Rowena y planear la siguiente ruta, pues la condición económica me apremiaba a buscar un camino que pudiera darme más ciudades en mi tiempo planeado ajustándome a la situación financiera.

Appelsin Juice, mi jugo de naranja del diario.

Las disertaciones sobre el concepto de arte y estética son tan complejas y mi tiempo es tan limitado que no puedo            -por más que lo deseé- detenerme a repasar sobre las cuestiones redundantes y propensas a debate sobre el valor estético de tal o cual obra o autor. La subjetividad inherente al arte es un tema delicado y que levanta pasiones entre los entendidos y levanta cejas arqueadas entre los neófitos; es una discusión inútil en los términos del coraje y constructiva bajo la lupa del aprendizaje. En todo caso, una obra es una obra muerta pues su vida dura durante su creación y su estancia en el estudio del artista, una vez lejos de éste la obra muere por completo y a pesar de que al espectador mentiroso y supuestamente entendido le provoque tal o cual emoción lo cierto es que carece de vida y los ojos profanos son “partícipes” ilusos de un proceso y una pasión que nunca comprenderán.

Aclarado el punto anterior llega el momento de narrar la experiencia. El camino hacia el museo no fue tan duro con excepción del frío, lo usual. La distancia era también cotidiana, unos 45 minutos a pie; quizá un poco más pues el museo está frente al campus de Ciencias de la Universidad y el entramado arquitectónico académico me hizo un poco confuso el llegar. Había leído en un folleto que la entrada era gratis, y esa fue una razón más para no perderme a Munch por nada del mundo.

Hacia el museo del maestro.

Después de enterarme que en el museo del campus, el Museo de Historia Natural tenía el fósil de “Ida”, el fósil más antiguo de primates y que puede explicar el origen de los mismo -por consecuencia el origen del hombre en su más primitiva concepción-, decidí  darle un vistazo al mismo después de saludar al maestro; así que sin más me enfilé hacia el Munch Museet, como se dice en noruego.

El edificio que alberga al museo es más bien pequeño, tiene toda la estructura de galería e incluso poca gente estaba ese día. Lo anterior lo comprendo pues un museo dedicado a un sólo pintor o literato o vaya, a un individuo es por lo general “pequeño”. El aire intimista del museo me agradó sobremanera pues parecía que sólo conocedores y admiradores del maestro estaban presentes, aunque claro, no faltaban los faroles, como en todos lados. La seguridad del museo es impactante y no es para menos pues de este mismo museo y a mano armada robaron en el 2004 la obra más comercial de Munch; fue recuperada apenas en el 2006. Debido a eso la seguridad del museo no deja de ser propiamente de película, hay cámaras, sensores infrarojos, un moderno dispositivo de rayos X para escanear al visitante y sus ropas, tal como en los aeropuertos. Pero mi estampa no corresponde a la de un ladrón de arte, al menos no en Oslo, así que el guardia fue bastante amable conmigo y todo el proceso de revisión se llevó a cabo con calma y respeto. Una vez dentro encontré primeramente una galería pequeña dedicada a estudiantes de arte de la fundación Munch, un buen gesto pues promueve el arte de jóvenes creadores al tener una exposición en semejante lugar y bajo la mirada inquisitora del maestro. Pero mi tiempo no estaba para ellos, así que con pesar pero con ansiedad me dirigí a las salas principales.

Angst

Munch desgraciadamete ha caído en la cultura popular debido a “El Grito”, su obra famosa y sobreexpuesta en los medios y en el imaginario popular. Incluso esa obra ya es estandarte de pseudo intelectuales, de emos y darketitos morenos sin una idea real de lo que dicha obra representa y significa. Pero casi nadie sabe de la demás obra de Munch, yo por ejemplo no sabía de una pintura que hizo de Nietzsche y justo dentro del museo me enteré. Pero siguiendo con su obra nunca se menciona su excelsa litografía, su trabajo como retratista, sus dibujos a lápiz y las diversas corrientes de su obra antes de decidirse definitivamente por el expresionismo. Y el museo le ofrece al visitante casual justamente eso, una visión de las obras y técnicas de Munch más allá de la citada obra. Para nada defraudó la visita…

Sala tras sala leía y releía las explicaciones de las etapas de Munch. Sus primeras pinturas muestran un trazo fino, colores suaves pero temas constantes y recurrentes que siempre fueron el eje de su obra: La angustia, el dolor y una extraña percepción de soledad. Ahí encontré también otra versión de “Sick Child”, la anterior la había visto en el TATE Modern de Londres. Algunos faroles andaban por ahí, arrastrándose intentando beber del maestro; aunque la incomprensible estupidez de la que hacían gala no los dejaba ver más allá de sus narices, y atravesaban las salas de manera rápida en busca de su estampa insignia…

Jealousy 2

Yo me tomaba mi tiempo, cada  pintura era una delicia, cada paso era un paso más en mi intento de conocer al maestro, de adentrarme en sus misterios y en su locura, cada instante era eternidad en el respiro. Las salas se me hacían enormes y tardadas pues en cada cuadro invertía de menos 15 minutos. Llegué a las litografías, a las piedras que Munch usaba para sus grabados, a sus dibujos a lápiz de desnudos, a sus fotos familiares, a sus pinturas tempranas con tendencias impresionistas y a los fragmentos de su pensamiento representados como frases escritas en los muros del museo. Puntos fuertes fueron todos, ningun cuadro, ningun grabado fueron débiles o no dignos de observación profunda. Mi deleite llegaba al éxtasis cuando terminé mi recorrido. El tiempo me daba para otro, ya mencioné que el museo en sí es algo pequeño; eso me dejó volver sobre mis pasos para un segundo recorrido que amenizé con una plática con uno de los curadores.

Kiss of Death

Nuestra charla versó sobre los robos, los daños que sufrieron las pinturas durante su estancia en algún escondrijo (además de “El Grito” también la “Madonna” fue sustraída), el daño irreparable debido a la humedad y las diferentes versiones de varias de las obras de Munch, realizadas por él mismo siempre en búsqueda de un nuevo detalle o una nueva perspectiva que terminara de cuajar su idea. A medio recorrido me senté en una de las bancas que no pueden faltar en cualquier museo, y mientras ataba los cordones de mis Converse llegó a la sala un infame grupo de turistas multiregionales, desde ingleses hasta orientales pasando por americanos confundidos y por españoles escándalosos. En ese instante me dí cuenta que no podría continuar mi recorrido en paz, pues era tal el barullo -en realidad no era un escándalo, pero de acuerdo a los estándares de un museo simplemente resultaba intolerable- que para no meterme en líos por mi carácter y no decir algunas frases lindas de desprecio a semejantes gusanos mejor opté por salir.

Nietzsche

Eso, y la desmedida exposición (masificación indiscriminada y no selectiva) de algunas de las obras de Munch en la “Munch Store” fueron los únicos aspectos denostables de mi visita, pero al menos ya había cumplido con Oslo, y todo lo demás que viniera ya era extra y los disfrutaría sin preocupaciones. Y antes de avanzar a lo siguiente, para todos aquellos que pueden preguntar si vi a “El Grito” en vivo… jódanse, ya saben la respuesta.

300 metros después estaba dentro del Museo de Historia Natural, dentro del campus de Ciencias de la Universidad de Oslo. Dentro del campus no sólo está ese museo, sino que además se encuentra el jardín botánico, el museo de Geología, Arqueología y un par más que no alcanzo a recordar. El hecho de que el Museo Nacional de Historia Natural sea propiedad de la Universidad lo vuelve absolutamente accesible a la ciudadanía en general, incluso pagué sin reservas mis 10 kr. con mi credencial de estudiante. Hago un brevísimo paréntesis: Una buena amiga me dijo que con una credencial de estudiante de artes los accesos a los museos (de arte obviamente) salían en descuento o gratis. Bien, debo desmentir tal “aberración” y confusión, pues al menos en mi experiencia en ningún museo de arte que haya visitado existe una entrada libre para estudiantes de arte, lo que existe es un descuento y es para estudiantes en general, además de que los únicos que entran gratis cuentan con el detalle de ser ciudadanos Europeos… en Europa saben que casi cualquier persona que se preocupe por estudiar -la disciplina que sea- es alguien que al menos tiene noción de lo que le espera detrás de las puertas. Quizás en otros museos, en otros países… pero en mis dos viajes nunca he encontrado algo así, y me hubiera gustado sólo para debatir sobre mi propia credencial, pues no soy estudiante de arte pero sin embargo estudio Comunicación, lo cual es un arte y va más allá de las categorías infames e inútiles que existen hoy en día para encasillar a una “obra”.

Taxidermia de Tigre joven

Continuando: Así deberían de ser la mayoría de museos en lugares como en México. La UNAM parece seguir ese patrón, pero algunas universidades autónomas (no vale contar a la UAEH, el imbécil de Sosa Castelán sigue defecando en la garza) no tienen esa misma iniciativa y las colecciones se manejan con recursos públicos: bien insuficientes, o por particulares; volviendo elevado el coste de entrada. Pero en fin, la mentalidad y la actitud son las que distinguen a los hombres de los niños. Dentro del museo, el ambiente universitario se respira, pues no es un museo con los tamaños del Natural History Museum de Londres, o con el enfoque infantil como el de Bérgamo. Es un museo orientado a la gente de todos los días pero sin dejar de lado el aspecto serio y científico de las cosas. No llega a masificar el conocimiento pues no es esa su ambición, es más bien un lugar donde la gente de Oslo puede descubrir lo que muchas veces sólo ve por la  televisión, o sea el mundo del hemisferio sur y las tierras del eterno sol y del inmenso calor. Las rutas son ágiles, las taxidermias son impecables, los fósiles son asombrosos y la interacción apunta más hacia un par de veinteañeros que a mocosos ruidosos de 10 años que se asombran de ver a un tigre.

Ida

El fósil de Ida se conserva casi perfecto, hay un par de reproducciones que se exhiben para no exponer el original, y éste es simplemente asombroso. El valor científico de Ida responde a que es fósil más antiguo de primate, e incluso no se escatima en prudencia y se le considera por muchos el eslabón perdido, aunque como siempre, la polémica también aparece aquí pues algunos científicos europeos (extrañamente españoles, sobre todo… comienzo a hartarme) lo desestiman y lo llaman “sobrevalorado”. De cualquier forma, sea o no el eslabón perdido es una pieza que todo amante de las ciencias y el arte debe ver, y la oportunidad no la desaprovecharía. Recientemente -5 años- se ha dado en mí un nuevo interés por la ciencia natural al par de mi amor por el arte y la comunicación. Cuando era pequeño e iba en mi primer año de secundaria -o último de primaria- solía sintonizar una estación de radio totalmente dedicada a los deportes, Radio Sportiva 690 (no recuerdo si era la frecuencia exacta, disculpen si fallo). Pero lo hacía -más que por el deporte- porque en la noche pasaba un programa que sencillamente me hacía volar las ideas, me hacía sentir como un punto insignificante en el cosmos, me abría la imaginación y me tenía en mi entonces cuarto de mi eterna casa con el oído pegado a la  bocina hasta que terminaba.

Ida y su mandíbula

El programa en cuestión se llamaba “Conciencia”, y el locutor era Enrique Ganem o Gala, uno de esos dos… fue hace relativamente poco tiempo pero las experiencias posteriores me hacen sentir que fue hace siglos… dicho programa trataba de ciencia, ahí aprendí lo que era un agujero negro, la existencia de los quasáres, las ideas de Hawking, los libros de Sagan, teorías genéticas, en fin… ese significó mi primer acercamiento a la ciencia, pero después me alejé tanto que cuando quise recuperar el tiempo  perdido era yo un total inepto en el tema. Ahora mismo me siento con más debilidades que fortalezas, pero mi deseo de aprender y aprehender sigue latente, por eso no pierdo oportunidad alguna de leer textos nuevos y estar al tanto de lo que acontece (lo de la anti-materia es sencillamente una cosa genial) en cuanto al ámbito. Por eso en este viaje aproveché los lugares que albergan a la ciencia, aunque debo confesar que nunca las disciplinas naturales ocuparán un lugar en mi alma tan grande como lo social y tan amplio como el arte en sí… pero es bueno saber, así puedo impresionar en la próxima fiesta, ¿no?

Taxidermia de otro lindo gatito

Después de Ida continué recorriendo el museo, bastante relajado. Al otro día daría mi último paseo por Oslo, y después al siguiente destino. Me sentía en paz, la sensación más recurrente que Oslo me dio durante mi estancia. Extrañamente me sentía en paz, yo que siempre busco el conflicto, yo que soy un guerrero y que quiero pelear, yo que ataco sin piedad, yo estaba en paz en Oslo. El resto del museo sólo me dio taxidermias ejemplares y algunas risas pues en sus representaciones de hábitats americanos no podía faltar un toque de humor, como por ejemplo el poner a una zorra buscando en la basura -basura de cigarros, sabritas y Coca-Cola-, un desierto mexicano con un sombrero tirado, algunas referencias al alcohol y el hombre, y una medusa colgada del techo con rostro de caricatura. Pero lo mejor fue su área del “Científico Loco”, una sala dedicada meramente a la burla. Dentro de ésta se encontraban animales fantásticos creados por el Científico Loco del Museo, era esa sala su laboratorio. Una serpiente del grosor de una llanta de trailer y con patas, una rata gigantesca con cuernos, una jirafa maldita con cuerpo de rinoceronte, cosas así. Hubiera disfrutado más de esta sala pero llegó el momento de cerrar el museo, ya tan rápido eran las 5 pm, así que salí a la nieve de nuevo y con lentitud emprendí el camino al centro dispuesto a escribir algo en una banquilla del parque. Cosa usual, no pude escribir más de tres párrafos pues a pesar de mi voluntad de acero mis dedos de artista se congelaban y no me dejaban mover bien la pluma. La humedad en el ambiente se reflejaba en las hojas de mi cuaderno, pues sin estar mojadas se sentían pastosas y pegadas. Así que con un poco de frustración decidí dar mis últimas vueltas por el centro de noche, y caminar hasta la madrugada, cosa que conseguí pero con muchos esfuerzos.

Camino junto al campus de Ciencias

Mi caminata me llevó al norte de la ciudad, más arriba del Munch Museet, en los barrios que ya empezaban a verse “bajos” pero que no terminaban de verse decadentes. La ciudad no está exenta de migrantes orientales y del Medio Oriente, y para mi agrado no encontré a ningún mexicano que rompiera el aire con su acento y su vocabulario florido, como me había pasado en París, en Venecia, en Londres, en Bérgamo, Charleroi, Porto, Beauvais, Frankfurt y Roma. Pero la ciudad a pesar de todo no tiene una zona fea, al menos no la vi. Lo que pude ver es que Oslo no es cosmopolita ni es ultra moderna, pero tampoco es una villa. Oslo no quiere caer en los excesos, Oslo se nutre de su gente y de su voluntad para ofrecer limpieza y eficacia. En Oslo el pobre trabaja, el vago trabaja o estudia, y eso de que hay “una necesidad de pobres en el paisaje” es una visión absurda, estúpida y conformista de quienes se sienten románticos.

Palacio Real

La pobreza en ningún caso es “tradicional” o parte del paisaje, se mimetiza cuando la indiferencia y la mediocridad vuelven al espectador tan pobre como el espectáculo. En Oslo se combate a la miseria, en un país de reyes se vive mejor que en una democracia, en un país que cabe tres veces en el mío se aprovechan los recursos, se combate de frente a la corrupción y se tiene una de las calidades de vida más altas en el planeta entero. Oslo me dio paz, pero me sembró coraje de voltear al Google Noticias cada noche y enterarme que en mi país las cosas van cada vez peor. La picada se precipitará, y México será el país que más dramáticamente se hunda hasta que alguien lo rescate. Digo “alguien” por qué la gente no se agrupa ni para su propio bien. Es necesario que un líder surja de entre el pueblo, un líder que sienta el coraje en sus venas, que sienta el fuego en su corazón y que sin esperar a que un congreso de payasos con sobrepeso y cínicos le autorice esto o aquello. México necesita alguien que lo tome por la cara, que agarre al país y lo sacuda y que finalmente devuelva esa tierra a su antiguo esplendor. Mientras eso sucede… veremos.

Christian Krogh, dio clases a Munch y es famoso por sus pinturas de prostitutas. Era de los míos sin duda.

Caminé y caminé hasta que el frío me venció de nuevo. Me perdí, cosa rara pues no me había vuelto a perder desde mi viaje anterior, concretamente en Porto. A pesar del mapa me perdí y me sentí bien en mi perdición, sólo que  deseaba que el frío no fuera tan inclemente. En una de esas, encontré un hueco extraño en la calle, un hueco “urbano”; de esos huecos que se forman en una construcción en determinado ángulo y su respectivo ángulo contrario. Y ahí me metí, apenas cabía parado pero me cubría del frío. Revisé el mapa y tras calentarme un poco salí de nuevo y encontré el camino de regreso. Apenas eran las 11 pm, pero ya me sentía desfallecer, entré a un 7-Eleven por un café y unas galletas y regresé a la Kristenlund. Un día antes había comprado unas palomitas de microondas en el super de Oslo, ICA. Dicho super ofrece caviar en tubo, como si fuera pasta de dientes. En México el fresa se siente fresa por tragar caviar, aquí se vende como si fueran frijoles. Había comprado también carne de hamburguesas precocidas y papas, todo de la marca genérica de ICA, así que tenía ración para esa noche y el otro día. Desafortunadamente mis hamburguesas se conformaron con un bollo dulce pues como no entiendo nada de noruego escrito (solamente “Gratis”) agarré unos bollos que resultaron tener sabor a canela. Fuera de eso la cena estuvo bien, armé la maleta y dormí, esperando el día con ansias.

Campus central de la Universidad

Los recuerdos de Oslo tendrán que ser dosificados a lo largo de mi aventura en Europa y creo que a lo largo de mi vida. No pude menos que sentirme un poco desilusionado cuando al querer despedirme de Lady Rowena encontré a otra chica en su lugar, pero me sobrepuse a mi decepción amorosa y salí de la Kristenlund Residence con el ánimo listo. Unas cuantas horas de dar vueltas y recoger fotos en el centro, unas cuantas postales y dos -sí, solo dos- recuerditos comprados después y ya estaba listo para la partida. Quise despedirme de Oslo en el bosque, pero el tiempo no me hubiera dejado, ásí que opté por despedirme desde lo alto de Akershus o en el Aker Brygge. Finalmente me despedí de Oslo en Aker, haciéndole honor a mi querido amigo Abraham, mi Aker Lupus. No me despedí como me despido usualmente de otras ciudades, pues estoy seguro de que regresaré a Oslo o a cualquier otra ciudad de Noruega, pero regresaré al país nórdico por excelencia, a la tierra del maestro Munch y del genio Ibsen, regresaré algún día a conservar mi cadáver en el hielo y a ver si por fin, por fin puedo aguantar el clima como hombre. Hasta entonces, dejo a Oslo como la ciudad que me regresó la paz, y dejo en Oslo otro pedazo de mi esencia, un pedazo de alma y tres cubos de hielo que fueron lágrimas de felicidad.

Info para los que toman demasiado.

Más tarde, volé de nuevo. Con suerte sería el último avión, y con suerte empezaría mi travesía por las carreteras y los rieles… Wroclaw en Polonia era el sigueinte destino, y estaba seguro de que aquí toda mi experiencia de mochilero adquirida sería puesta a prueba, y no me equivoqué. Oslo me había dado paz, Polonia me daría guerra.

Weeping Nude

Basura cuestionable, o dudas con respecto a la basura, no lo sé...

Mi amigo(?) el león

Freia, aún no tengo idea de qué es o qué anuncia.

Frase del maestro

Universitetet

Iglesia Domikirke

Superhombre

Aves volando con rumbo a Polonia...

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4 responses

15 01 2011
BUHO

Q´UBO!
COMO ESTÁS? ¿QUE TAL EL PESO DE LA GÉLIDA HISTORIA QUE ANTES NO HABÍAS CONOCIDO, Y QUE AHORA VAS A SOPORTAR CON SENTIMIENTOS ENCONTRADOS?
SÉ QUE ES MUY DÍFICIL, EN POCO TIEMPO, ASIMILAR LA ADMIRACIÓN, PLASMARLA EN LETRA Y FIJARLA EN IMÁGINES. NO TE PREOCUPES POR ELLO. NO TE EXIJAS DEMASIADO ANTE EL ASOMBRO, ¡DISFRÚTALO!, TIEMPO SOBRA PARA COMPARTIRLO.
TODO LO MEJOR Y NUEVAMENTE FELICIDADES.
P.D. EN RECUERDOS NO TE PREOCUPES POR MÍ, BASTARÍA UNA PEQUEÑA BANDERA DE LA CIUDAD O PAÍS QUE MÁS HAYA INFLUÍDO EN TU ÁNIMO. SI PUEDES, A TU ABUELA TRAÉLE UN PLATO DE DONDE SEA PARA QUE PRESUMA Y CREZCA SU COLECCIÓN.
SALUDOS!

23 03 2012
Eric Gonzalez

Saludos Raoul:
vine a dar aqui porque es de las bendiciones del internet; encontrar lo que quieras. Yo estaba buscando algo acerca de radio sportiva 690 y lo “googleé” Tambien me gustaba un buen esa estacion, demasiado, todos sus programas aunque nunca escuche el de Con ciencia de Enrique Ganem porque como vivo en provincia, ya para eso de las 7pm era un milagro poder descifrar las ondas radiales. tambien me gustaba mucho la casita de los espiritus. En fin este comentario tiene muy poco que ver, pero pues disculpa. Por cierto Enrique Ganem tiene un programa muy bueno ahora “El explicador” y lo encuentras en I tunes.
Eric Gonzalez Garcia

23 03 2012
Raoul M.

Muchas Gracias por el comentario Eric, no hay problema en que aparentemente tenga “poco” que ver, creo que más bien al contrario tuvimos en común el escuchar a esa estación que tan buenos recuerdos trae. Yo también la escuchaba en provincia pero pues relativamente cerca de la capital, en Pachuca Hidalgo. Ojalá que te hayan regresado buenas memorias de la Sportiva 690, muchas gracias por la recomendación sobre Ganem, su voz sigue igual de interesante, lo considero de los pocos que difunden ciencia en México de manera entretenida. Un saludo grande y ojalá hayas disfrutado tu paseo por el blog, saludos!

19 09 2012
Eric Garlez (@caronteric)

Raoul: apenas vi la respuesta (casi medio año despues) y lo que son las cosas yo estoy en Tulancingo. Buen blog el tuyo aunque ya no he visto mas posts. Un saludo desde tierras hidalguenes.

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