Una continuación

16 11 2013

Heme aquí de nuevo. Ha pasado mucho, mucho tiempo desde que interrumpí mis narraciones sobre mis viajes por Europa debido a que ahora ya desde hace casi tres años radico permanentemente en ella y mis múltiples obligaciones me han hecho alejarme de este querido blog. He recibido correos tras correos donde me preguntan “¿Y luego?”, “¿Qué sucedió después?” , “¿Ya no seguirás escribiendo?”. Es la hora que termine por fin esas narraciones antes de que mi cerebro se ilumine por completo de locura y entonces mis viajes se mezclen con las fantasías que todavía en mi interior claman por ser realizadas.

A partir de mi vida en Alemania he ido descubriendo más de la vieja Europa, a la par que más de mí mismo. Lo que antes eran asombrosas primeras impresiones ahora son hechos cotidianos, lo que antes era soberbia en mi escribir es ahora humildad en mi aceptación. Me siento afortunado de haber podido experimentar tantos viajes y de haber encontrado la manera de vivir en un país que no solamente admiro por su historia, sino por su disciplina y eternas ganas de superación. Me sigo sintiendo ajeno en muchos aspectos, a pesar de que tengo aquí amigos excepcionales. He vivido mucho más de lo que podría contar en un sencillo blog, por lo que me he decidido a terminar este cuando las narraciones de mis viajes lleguen hasta el tiempo en que salí de México para intentar triunfar en esta interminable guerra que me ha significado la salida de mi país. Como muchos, no me fui de mi tierra por gusto ni por tener el dinero o los medios. Y como muchos, la situación actual en México me hizo aprovechar la primera oportunidad que tuve para salir e intentar continuar mi formación y expresar libremente mi opinión sin temor a represalias. Cuando comencé estos escritos era yo todavía muy inexperto, era un voraz y mordaz crítico hacia todo lo que me parecía estaba mal. Sentí que en algún momento mi valía como persona y mi acervo cultural serían inalcanzables para mis compañeros de aula debido al hecho de que había viajado sin dinero a Europa dos veces, durante dos meses, y había sobrevivido. Miraba con desprecio a los que no podían comprender mis aventuras, me deleitaba en narrar todas las situaciones que ya aquí he descrito pero bajo mi aire de arrogancia que ahora veo como ridículo y sobre-actuado. La vida en México fue siempre dura conmigo, mis años en Estados Unidos no lo fueron menos. Y estos 3 años en Europa no se quedan atrás. Una bofetada de realidad bastó para regresarme a mi sitio, bastó para que viera que muy a mi pesar había otros que habían también viajado, incluso a más sitios y por más tiempo. No era ni seré el único, ni tampoco seré el más célebre o el más recordado. Toda mi sabiduría aparente por haber devorado a los clásicos de la Filosofía y la literatura se vio estrellada en un santiamén cuando vi que acá el pensamiento no se detiene a rumiar de más sobre el pasado; se sigue proponiendo y avanzando. Mi arrogancia tuvo eco en mis días aciagos, pero afortunadamente aprendí también a recuperar el dulce arte del trato humano con personas diferentes. He conocido a personas tan diversas que parece inconcebible; tengo amigos japoneses, turcos, chilenos, colombianos, amigas polacas, chicas de Bulgaria, amigas taiwanesas, italianos, holandeses, un par de buenos amigos nigerianos… y claro, alemanes. De todos ellos he aprendido, y a todos ellos algo les he dejado. Ellos también han sido instigadores sutiles para que continúe con este proyecto; me conocen y saben de mis andanzas en el pasado.

Es el momento pues, de seguir narrando lo que aconteció en aquellos días. Mis letras han madurado, muestra de ello es el otro blog que tengo y al que ahora le dedico mucho más tiempo. Si algún lector avezado comienza a leerme desde el principio se dará plena cuenta de la evolución de mis líneas y de los cambios en mi alma; creo con firmeza que estoy lejos de aquél muchacho que salió lleno de rencor hacia Europa, y que se maravilló ante lo que ahora es cortesía. Antes de que mis recuerdos se marchiten y mis manos tiemblen de más terminaré esta historia, para después enfocarme al arte que ahora desde Alemania produzco, y para dedicarme de lleno también a mis otros proyectos literarios, mi primer poemario que pronto saldrá a impresión, por ejemplo. Agradezco de antemano a quién se tome el tiempo de leer estas sencillas líneas, agradezco todos los comentarios que han aparecido aquí y allá, y agradezco a todos los que al menos en algún punto del relato se sintieron identificados. Si alguna sonrisa he arrancado de sus labios es entonces satisfacción lograda para mí. Hago una última nota: nada de lo que en este blog se ha escrito ha sido exagerado, falseado, aumentado o inventado. Todo es exactamente lo que viví, de la manera en que lo viví y puedo garantizarlo plenamente. Cada historia y cada palabra se refieren a hechos que acontecieron tal y como los describo, así que pueden estar seguros de que nada en este blog es falso. Gracias de nuevo a todos los que por aquí se pasean, espero que disfruten su visita y espero que les sirvan los consejos que aquí se han dicho. Un saludo caluroso desde Alemania, y felices próximas fiestas; tschüss!!!

Münster, Nordrhein-Westfalen, noviembre 2013.

Raoul M.

tarde de Otoño en el centro de Münster

Tarde otoñal en el centro de Münster. Foto: Raoul M. 2011